Procrastinar: el hábito de dejar las cosas para mañana

06 de febrero 2017

Procrastinar es esa costumbre que todos tenemos de dejar para otro momento lo que no nos apetece hacer ahora mismo. Y aunque es un término anglosajón, en España llevamos acunándolo toda la vida bajo el dicho “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Un clásico vamos. Y seguro que todos, en un momento u otro, o incluso cada día, nos sentimos identificados.

Tenemos que hacer esa tarea repetitiva en el trabajo. Entramos en Internet a ver nuestra web preferida o simplemente a saltar de un sitio a otro para pasar el tiempo. Es el momento de cambiar esa bombilla que lleva fundida más de un mes o poner una lavadora porque en el cesto ya no cabe ni un calcetín más. Pero en lugar de eso, encendemos la tele y vemos cualquier cosa. Procrastinamos.

Now or later. Man thinking looking up isolated on grey wall background. Human face expression

¿Y qué tenemos que hacer para evitar procrastinar? ¿Cómo hacemos para terminar ese listado de cosas pendientes o llevar a cabo las tareas que más pereza nos dan en el día a día?

  • Haz una lista, por pequeña que sea, aunque solo tengas dos cosas apuntadas. Está comprobado que si escribimos las cosas, nos las creemos. Y que tachar lo que se ha hecho, genera satisfacción. Puedes tener diferentes listados: el de casa, el del trabajo o el social.
  • Cada día párate cinco minutos con el objetivo de “Hoy lo hago, no lo voy a retrasar”. Coge tu listado y ponte en acción.
  • Elige una de esas tareas que tienes pendientes y céntrate en ella. Elimina todo tipo de elementos distractores y proponte acabarla sí o sí.
  • Mientras estés haciendo esto, no puedes hacer otras cosas. Y no, tampoco responder un whatapp. Céntrate.
  • Cuando acabes, táchalo de tu lista, o pon una carita sonriente al lado. Esto se llama feedback positivo, y funciona muy bien cuando nos lo damos a nosotros mismos.

Si acabas de terminar de leer el listado de pasos para no procrastinar y tu respuesta es: “yo no tengo ni cinco minutos al día para hacer todas esas cosas pendientes”. Bien, no pasa nada, hazlo el fin de semana. Y que en lugar de cinco, sean diez.

Si quieres una motivación extra, comparte tus retos con tu entorno cercano. Cuéntale a tu pareja, a tu mejor amiga o a tu padre estos nuevos objetivos.  Y según vayas consiguiéndolos, compártelo con ellos. Esa palmadita en la espalda, real o virtual (igual solo se lo cuentas por teléfono), es tan gratificante, que te hará continuar y conseguir tus mini objetivos diarios.

¿Te animas a no dejar para mañana lo que puedes terminar hoy?