Cuídate por dentro y verás los resultados por fuera

18 de noviembre 2016

Puede que hayamos oído un millón de veces eso de cuídate por dentro y verás los resultados por fuera. Y seguro que vuestra mente os lleva directamente a un anuncio de yogures. Pero tranquilos que hoy no vamos a hablar de eso. Sino de cómo tu tranquilidad, tu paz interior, y de la forma en que te tomas las cosas se van a notar en cómo te enfrentas a la vida.

Vivimos estresados, corremos de un lado a otro, nos esforzamos por alargar los días y que duren, al menos, 25 horas. Tenemos la lista de tareas diarias que se salen de las líneas del cuaderno. ¿Y cuándo paramos? ¿Y nuestro tiempo para cuándo?

Párate una vez al día y piensa un poco en ti. Analiza tu rutina, toma conciencia de cómo te sientes. ¿Estresado? ¿Cansado? ¿Hay algo que puedas hacer para cambiarlo? Normalmente no escuchamos a nuestro cuerpo, no sabemos si nos encontramos bien o mal hasta que, en el mayor de los casos, explotamos. Caemos enfermos porque nuestras defensas dicen basta o nos ponemos a llorar sin saber por qué.

Si estás estresado tal vez debas buscar la fuente. Para algunos será evidente, para otros llevará tiempo reconocerlo y, lo más importante, analizar cómo cambiarlo. Hay algo muy efectivo, y sencillo, para tomar conciencia de cómo nos sentimos. Lleva una pequeña libreta contigo y anota un par de veces al día cómo te sientes y por qué.

Que te grita tu jefe, escríbelo, una palabra o una línea, pero describe el sentimiento. Con tus palabras, tranquilo que nadie lo va a leer. Si vas paseando por un parque y te paras un minuto a ver dos niños jugar y eso te hace sonreír, coge tu cuaderno y anótalo. Si sales de una cena con amigos y, por fin, has conseguido relajarte, anótalo también.

Este cuaderno de emociones nos servirá como histórico y debemos hacer dos cosas con él. Diariamente, después de cenar por ejemplo, lee lo que has escrito y párate a pensar en ello. Vuelve a los pensamientos positivos y a las emociones que te produjeron, disfrútalas y agradece (al cielo, al universo, a lo que quieras), por haberlo vivido. E intenta hacer lo posible para que se repita cada día.

Fíjate también en lo negativo, cuáles han sido las fuentes y si hay soluciones para cambiarlo. A veces son pequeños detalles, cambios menores, pero que pueden conseguir muy buenos resultados. Imagina que a mitad del día sueles tener un molesto dolor de cabeza, ¿estás bebiendo suficientes líquidos? Intenta beber más al día siguiente a ver si hay cambios. ¿Qué tal con un Veggie?

Si sabes meditar, ten en cuenta estos pensamientos. Si no, simplemente siéntate, respira e intenta hacer desaparecer lo malo del día. Llénate de energía para la próxima jornada gracias a lo bueno que has vivido.

Además, una vez a la semana, haz un resumen: sentimientos positivos y negativos, qué los genera y qué nos produce. Y saca conclusiones sobre qué puedes hacer para potenciar lo positivo y reducir lo negativo.

Tomar conciencia de lo que vivimos por dentro nos ayudará a cambiar cómo lo hacemos por fuera.