Cómo cuidar tu piel antes y después de la exposición solar

08 de agosto 2017

Si bien es cierto que el sol nos proporciona una serie de efectos beneficiosos para nuestro cuerpo como la acción antidepresiva o la síntesis de vitamina D, con la llegada del buen tiempo, nos desprendemos de gran parte de nuestra ropa y dejamos la piel más expuesta, pudiendo tener efectos perjudiciales a corto y largo plazo sobre ella si no la cuidamos adecuadamente.

Para ello, nada mejor que seguir una rutina en el que la alimentación juega un papel muy importante. La sudoración que provocan las altas temperaturas producen una pérdida de agua, líquidos y sales minerales. El consejo por todos conocido es beber abundante agua, pero es importante que en estos meses añadamos a nuestra dieta alimentos antioxidantes como tomates, zanahorias, espinacas, cebollas o aguacates nos ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro provocado por los radicales libres. Ya sabéis que los zumos Veggies de Zumosol nos ayudan a refrescarnos con la dosis perfecta de algunos de estos alimentos.

Por supuesto, utilizar una correcta protección solar y aplicarla al menos tres veces al día durante mañana, tarde y noche es necesario. Especial cuidado debemos tener en zonas sensibles como escote, labio, nariz, orejas y cabeza (en aquellos hombres que sufran calvicie) que debemos proteger de manera continua. Para estas zonas son muy prácticos los sticks labiales con SPF 50+. Con ello, evitamos manchas, arrugas y lentigos, aunque ser responsables a la hora de exponernos al sol y saber que no debemos hacerlo en las horas centrales del día es primordial en esta labor.

Tras la exposición solar, debemos hidratar y calmar la piel con productos que contengan aloe vera o algún producto natural refrescante. Una hidratación constante te ayuda  lucir un bronceado más duradero y deja una piel mucho más luminosa y bonita. Pasados unos días, es conveniente realizarse una exfoliación para retirar la pieles muertas.