Yoga para niños

02 de agosto 2016

Si una de tus motivaciones para practicar yoga es la sensación de calma y relax, comparte con los más peques de la casa tu práctica diaria a través de divertidas asanas, generando un espacio para ellos donde puedan recuperar la energía y relajarse después de un agotador día.

A través del yoga, como un juego, desarrollarán su creatividad e imaginación, tomarán conciencia de sus cuerpos y además conectarán con su respiración. Para ti también será un ejercicio de creatividad en el desarrollo y guía de cada una de las asanas. ¿Te atreves?

Existen diferentes opciones para acercar el yoga a los más peques, por ejemplo las analogías con mundos cercanos a su edad, como el mundo animal, el abecedario o los números, también existen diferentes herramientas que te ayudarán a ponerlo en práctica como el juego de cartas con diferentes asanas  de “”Yoguitos”.

Os proponemos dos ejercicios para comenzar y terminar la sesión.

“La postura del yogui” 

Comenzamos sentados con las piernas cruzadas en el suelo con la espalda recta, los hombros hacia atrás y abajo abriendo el pecho; desde la coronilla como si fuésemos una marioneta nos imaginaremos un hilo que nos sostiene.  De esta forma preparamos el cuerpo, la mente y nos haremos conscientes de la respiración.

En este momento y durante unos segundos invitamos a los peques a que realicen un ejercicio concentrándose en su respiración, como si en su barriga inflasen un globo; inhalando llenan la barriga sacando al máximo su ombligo y exhalando intentan tocar con el ombligo la columna.

Para terminar la sesión, un ejercicio de relajación en el cuál les invitarás a imaginar que están acostados sobre nubes de algodón y que están flotando al menos 3 minutos.

Para comenzar con esta práctica te proponemos que dejes volar tus dotes imaginativas y narrativas para disfrutar de la aventura que tu mismo crees con estas cinco asanas de animales que te ayudarán a crear una historia.

El león: Siéntete como un león de verdad que está vigilando a su presa.

Siéntate sobre los talones con las manos al lado de las rodillas.

Inspira estirando las manos y tensa el cuerpo desde los pies hasta que termines mirando al techo con los ojos muy abiertos y sacando la lengua; respira por la boca y escucha el ruido en la garganta.

Mete la lengua, relaja tu cuerpo y repite.

El caimán: estarás paseándote por el barro en busca de comida. 

Acuéstate boca abajo, con las manos a la altura del pecho y los codos cerca del cuerpo.

Levanta la cabeza, junta las piernas y los pies y levántalos.

Con las manos, empuja tu cuerpo hacia delante, balanceando las piernas de un lado al otro y respirando normalmente.

Gato – Vaca: Mugirás como una vaca al inhalar y te erizarás como un gato atemorizado. 

Arrollidate separando las rodillas y las manos del cuerpo para que las rodillas, las manos y los pies queden en línea recta.

Exhala por la boca, mete la barbilla hacia dentro y dobla la columna, cuenta hasta tres.

Inspira, baja la espalda despacio y levanta la cabeza. Repite varias veces.

Ballena: al salir a la superficie del mar, sacarás un chorro de agua. 

Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionales y los brazos a los lados.

Inspira y, al espirar haz el sonido “sssss”. Levanta la espalda del suelo para salir del agua. Aguanta contándo hasta tres y vuelve a apoyar la espalda en el suelo.

Repítelo varias veces y al terminar abraza tus rodillas contra el pecho.

Abeja: Como una abeja cogiendo el polén de la flor a la vez que vibra en “mmmmm” 

Siéntate sobre los talones.

Pon las manos centradas en la espalda y coge una muñeca con la otra mano.

Inspira, inclinate despacio hacia delante, pon la frente en el suelo y mientras espiras canturrea como una abeja “mmmm”. Repite varias veces.

Inspírate con nuevos animales y amplia tu sesión el tiempo que os apetezca.

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